Es sabido que este
método de emergencia despierta diferentes reacciones en las autoridades
eclesiásticas y posturas a favor por parte de los organismos de salud, lo
cierto es que su uso es una realidad en nuestra sociedad, y particularmente
considero que puede ser de gran utilidad asumiendo el hipotético de haber
ocurrido un acto sexual sin consentimiento, una violación, convirtiéndose en
una salida a un evento tan desafortunado, que no sería algo de extrañarse por
como se suscitan los actos delictivos y la inseguridad en nuestra sociedad.
Dudo que exista alguna pareja que intentando cuidarse, pueda jactarse de estar libre de accidentes en el uso de algún método anticonceptivo, por lo cual éste es en todo caso, una opción adecuada preferible antes que el aborto, considerando que cada año se producen 376.000 abortos clandestinos en el Perú y sus complicaciones son las tercera causa de mortalidad materna.
Las autoridades
eclesiásticas como por ejemplo el cardenal del Perú Juan Luis Cipriani, se
manifiestan sobre estos temas argumentando que la AOE atenta contra la vida, basándose
en argumentos morales y condenando su uso, ejerciendo permanentemente una presión conservadora, apoyada por el grupo de ciudadanos que permanecen aún con una postura rígida y una mente cerrada, pero cuando se cometen violaciones a
niños, por parte de los miembros eclesiásticos, ocurre lo contrario, ¿no? su silencio otorga, por lo cual
no apoyo esos fundamentos de doble moral.
Sin embargo, más allá
de los debates interminables, este tema debe tratarse con la seriedad del caso,
y permitir a las personas obtener la información adecuada sobre sus efectos,
beneficios, por ejemplo, la OMS explica en el informe entregado al Ministerio
de Salud que El levonorgestrel (componente de las píldoras AOE) evita que el
espermatozoide llegue a fecundar el óvulo, este proceso solo se podrá dar entre
los 3 primeros días, pasado el tiempo no producirá cambio o efecto alguno, que
de ser el caso que la mujer se encuentre ya embarazada, no afectará al embrión
ni lo expulsará de su organismo, demostrando con argumentos científicos lo que
los representantes de la Iglesia tanto condenan.
¿Por qué mejor no
tener en cuenta los fundamentos científicos obtenidos luego de exhaustivas
investigaciones en prestigiosos organismos de la Salud a nivel internacional
que, especular sin brindar mayor información a la población? Bueno, intereses
hay en todas partes, lo importante es saber elegir e informarse debidamente al
respecto
Pueden distribuirse
millones de píldoras y utilizarlas adecuadamente o recibirse para no
necesariamente ser empleada, lo peor sería prohibir un medicamento cuando es al
fin y al cabo la mujer quien decide cómo actuar basándose en sus propios
criterios, convicciones, creencias y finalmente ejerce su derecho a decidir,
optar por lo que debe y cree pertinente hacer.




