El nobel de literatura afirma que ante tanta violencia y muertes generadas por el modo de combatir el narcotráfico se lleva a cabo una guerra de nunca acabar y la solución es combatir esto a través de la legalización progresiva en los países latinoamericanos.
Por otra parte me imagino por un instante las cosas que la
gente hace por conseguir droga y las imágenes de bellas señoritas denigrando su
cuerpo a cambio de un poco de crac, jóvenes cometiendo actos vandálicos por
culpa del éxtasis o de simples escolares, descubriendo los efectos placenteros de
un porro de marihuana, me llevan a pensar que no estamos preparados para
afrontar lo que significaría la venta a diestra y siniestra de
semejantes estupefacientes.En un Perú “legalizado” no sólo los adolescentes tendrían facilidades adquisitivas sino que los drogadictos, se banquetearían con el un surtido abanico de nuevas opciones, para satisfacer sus necesidades y ahora imagínese Usted, querido lector las cosas que se pueden hacer estando uno drogado, a mí me da miedo pensar, lo que pueda pasar.
Si muchos de los accidentes, delitos, y comportamientos agresivos registrados se han propiciado por personas comunes y corrientes que tenían en común encontrarse bajo los efectos de la droga, puede que el aumento de estos incidentes, sea un factor más que sumarle a la larga y lamentable lista de problemas de inseguridad ciudadana que tanto presenciamos en la actualidad.
A
diferencia de la mayoría de industrias, la droga, capaz de generar ingresos
millonarios, posee algo que los compradores y consumidores deberían recordar:
Para obtenerla, en aquel largo proceso que abarca desde la producción,
comercialización, y demás hasta llegar al consumo, existieron de por medio, sin
lugar a dudas niños que perdieron sus derechos, personas abusadas, jóvenes adiestrados
para matar si se dio el caso, porque la droga, señores, nada bueno trae, ni
tampoco deja.
¿Llegará el día en que, la tenencia, el consumo,
suministro y producción de drogas sea algo establecido? ¿Que veamos a algún
amigo, familiar, o desconocido ser consumido por la drogodependencia y
simplemente lamentemos su estado, pero digamos “se lo buscó”? Odiaría vivir en una sociedad que admita situaciones de ése tipo y
lo vea como algo cotidiano y permisible.
Si se conoce que la precaución es mucho más
efectiva que la fuerza bruta, ¿Por qué no afianzar políticas de prevención? ¿Por
qué incentivar inconscientemente al temprano consumo, o experimentación si el
objetivo, se supone es el eliminar este universo tan bien organizado?España por ejemplo, demuestra que la educación, la prevención y la lucha contra la producción y el uso de estupefacientes reducen las estadísticas de consumo, si somos un país con paulatino crecimiento económico, que tiene tantas aristas positivas ¿Por qué no imitar este buen ejemplo?
El Informe Mundial de 2010 de la Oficina contra la Droga y el Delito de Naciones Unidas muestra “buenas noticias en la lucha contra la producción y el consumo de sustancias”. Y es que “la superficie total del cultivo de cocaína ha caído un 13% desde 2007”. Esto se debe en gran parte a la “eliminación del 58% de los cultivos de Colombia” entonces, hay esperanza, y es posible continuar este camino.
Con
un sólido esfuerzo de articulación de inteligencias es posible desarticular las
organizaciones existentes en el narcotráfico, el Estado, debiera incentivar
acciones, ya.
Mejor
no luchar entre opiniones, si el objetivo es el mismo: salvaguardar la sociedad,
de ése modo, queda proponer soluciones eficaces que no involucren permitir que
gane el mal mayor.
La tarea de acabar con este imperio delictivo no es fácil, pero legalizarla no es el camino, y RENDIRSE, tampoco una opción.
